El Otro

sábado, abril 29, 2006

Si me importara...


Cuando me toque perder, seré conciente y estaré perdido.

En momentos como hoy, de sonrisas, *idealización, paz y bohemia... mis impensados razonamientos vienen y van por tu cabeza, ahora que estoy bien, viajo por ríos extraños, infranqueables a lagunas indescifrables, en donde no hay cuerpos, mas está repleto de gente.

En momentos de exquisitos segundos eternos, pensamientos indestructibles hacen que me vuelva a un estado, en el cual soy, pero no estoy.

Tiempos veloces, llenos de agilidad aún acarician mis sábanas, que por lo demás no son blancas, yo acá siendo, no estando, elevo mi palabra al Olimpo para gritar en sonidos sordos:

¿Cuándo me tocará ser feliz?

*(lease en sentido platónico)

Cazador Cazado


Allí se encontraba él, pensando que ella le pertenecía; tendidos en frágiles láminas heladas, sábanas de acero, que cambiaban su temperatura directamente con sus cuerpos.

Él la miraba con sus ojos de halcón y ella se escabullía por la cama con movimientos naturales de una serpiente, él sabía lo que quería y ella sabía que debía hacer para que él creyese saber lo que quería.

Él agitaba sus monumentales alas para acercarse más y más, ella se arrastraba dejándolo acercarse para luego escabullirse en un interminable ciclo de persecución.

Ambos cierran sus ojos, por el breve instante en que están; él se sabía dueño de lo que pasaría... la tomaría entre sus garras, la convertiría en su presa y se sentía seguro, quizas por aquello vuelve a cerrar sus ojos confiado de todo, confiado de nada.

Abre sus ojos para verla por última vez y lanzarse en picada, mas el principio de incertidumbre se hizo presente y todavía no lo tengo muy claro, pero tal vez por el viento o más bien por el veneno de ella, él se vio en el suelo, con sus alas pegadas a la cama y ella arriba, ascendiendo al cielo como lo hizo antaño una mujer, en movimientos exactos, sutiles y por fin él comprendió que ella no era de nadie y así, así, nació el amor. Posted by Picasa